El peor día de mi vida...

05 mayo 2018




Esta frase se la hemos oído mil millones de veces a nuestros hijos. Mi niña es mitad madrileña mitad navarra por lo que cuando dice esta frase, tengo seguro que no se trata de una exageración. A los adultos nos lo puede parecer porque a los niños les damos relativa credibilidad… pero a mí lo que más me importa es que ella así lo ha sentido por lo que, en el fondo, es real, esa sensación es verdadera.

Cuando ella piensa que algo ha salido mal, sea o no así a juicio de los adultos, para ella sí ha salido mal. Así lo siente, como si fuera realmente verdad. Y lo que tenemos que hacer es hablarlo con ellos. Valorar qué es lo verdaderamente importante y a qué le estamos (están) dando un valor desproporcionado.

En el caso de mi hija, ese día tan malísimamente malo había sido terrorífico y como me conoce, sabía que le iba a pedir que me explicase el por qué le había ido tan mal en el cole. Así que la conversación fue como sigue…

Recogida del cole, nos metemos en el coche, cara triste, lánguida y larga hasta el suelo…
-  Cariño, ¿qué tal tu día? ¿qué ha pasado, tienes mala cara?
-  Mamá, ha sido EL PEOR DÍA DE MI VIDA, y como sabía que me lo ibas a preguntar, he hecho una lista. ¡Mamá! 16 cosas horribles que me han pasado hoy!!!!

Me paro… respiro… hoy va a ser una de esas tardes laaaaargas de tutoría…

-  A ver cariño, cuéntame de una en una y lo vamos viendo…
-  Sí, sí… las tengo aquí escritas porque sabía que me las ibas a pedir.


Fuimos repasando cada una de las “atrocidades” que le habían ocurrido en ese día. Algunas sí eran importantes –claro, a juicio de su madre… porque las 16 eran importantes para ella- y hubo que hablarlas más detenidamente con ella y con su tutora en el colegio. Gracias a Dios se pudieron solucionar, pero eran del tipo de problemas o pequeños conflictos de convivencia entre compañeras. Las niñas a esa edad, 10 añitos, pueden ser muy crueles entre ellas sin darse cuenta y para niñas como mi hija, que son muy sensibles, este tipo de comportamientos pueden hacerles sufrir mucho.

Las otras 14 cuestiones eran cosas corrientes que pasan todos los días, sin excesiva importancia pero ella las había magnificado todas. Todo se lo había tomado como algo personal. Lo que suele ser algo muy habitual…

Por ejemplo, lo de que apenas le dejaban colaborar en el laboratorio. Es una niña que se aburre soberanamente en el colegio.

Sí, SE ABURRE,
·       aunque no lo diga,
·       aunque participe,
·       aunque se ría,
·       aunque disfrute de sus amigas,
·       aunque los demás “no lo vean”…
ella se aburre.

El aliciente de esa semana era la clase de laboratorio que le encanta. Allí puede experimentar y “jugar” con el aprendizaje por lo que esa era su clase deseada desde hacía varios días. Si en un experimento ella no había podido participar todo lo que estaba como loca deseando poder hacer, pues se sentía mal. En verdad se sentía mal por la situación, pero ella lo derivaba a las compañeras: no me dejan participar, no les interesa lo que yo haga, no me tienen en cuenta, no me quieren…

La que más me dolió fue la última:

“Me dicen que no soy especial”

¿Qué pueden estar pensando unas niñas sobre otra compañera para llegar a decirle eso? Quizá ven a mi hija “diferente” y les molesta. O ella hace cosas que no les gustan, o hace comentarios en clase… Recuerdo en 2º de primaria que me dijo con todo su pesar: “Mamá, me llaman sabelotodo!”

Ella sabe que es especial. En verdad cada uno lo somos y todo niño debería sentirse así. Pero ese “especial” al que ella se refiere tiene que ver con “no ser como las demás” no gustarle las mismas cosas, las conversaciones, los juegos, los intereses… Pero ese es el concepto que tiene de sí misma, “SU” definición. Y cuando las demás le dicen “No eres especial” le están desmontando toda su realidad. Esta es una de las cuestiones que tratamos con la maravillosa tutora que tiene este curso. Ella lo habló con las compañeras y reconocieron lo desacertado de los comentarios que habían hecho. Eran tonterías y malentendidos de niñas, pero para ella se trataba de algo muy duro y fundamental. Le provocaba un sufrimiento que ninguna de las de su alrededor estaba percibiendo.

Una vez hablado todo, largo y tendido, se encontró mucho mejor, su día ya no era el peor de su vida, pero aún no era todo lo bueno que debiera… Para buscar soluciones hicimos un ejercicio que habíamos aprendido en orientación. Se trata de hacer una lista de cosas buenas, el mismo número o más que las cosas negativas que le están molestando. Bueno... en este caso le salieron 11 solamente pero... como ella dice, "la visita de los abuelos cuenta doble!" y es que estaba haciendo la lista cuando llegaron ellos de sorpresa y los abuelos, siempre, siempre solucionan todos los males, ¿a qué sí?


 Aconsejo hacerlo puesto que, además de recapacitar y buscar el lado positivo de la vida, también les ayuda a relativizar lo malo. Al contrastarlo con cosas buenas o emociones positivas que han sentido, la balanza como que se equilibra. Lo cierto es que una vez hecha la “lista buena” ella consiguió olvidar la mala y el equilibrio le dio paz.




Identificación e intervención



Hay muchos más niños con altas capacidades de lo que pensamos. El problema es que no están identificados.

  Prefiero identificados siempre mejor que diagnosticados, puesto que 
no se trata de una enfermedad. Lo cierto es que no sería incorrecto hablar de diagnóstico si nos estamos refiriendo a un juicio hecho por un psicólogo clínico en el que hay una valoración y una recomendación de actuación derivada de esa evaluación. Aunque en el ámbito docente, tanto profesores como padres, al oír la palabra "diagnóstico" tendemos a relacionarla con diagnóstico médico y por lo tanto estaríamos pensando en una patología o enfermedad que necesita curarse. Es verdad que el concepto de diagnóstico se utiliza también en otros campos, como el empresarial: "hizo un diagnóstico de la situación" Diagnóstico alude, en general, al análisis que se realiza para determinar cualquier situación y cuáles son las tendencias. Se realiza basándonos en una base de datos y hechos recogidos y ordenados sistemáticamente que permiten juzgar mejor lo que está pasando, e incluyendo una recomendación de una acción.

  Aunque diagnóstico sería, por lo tanto, correcto en el campo de la psicología, en educación parece más adecuado utilizar el término evaluación, más si quien la realiza es un orientador y no un psicólogo. Mediante la evaluación identificamos las capacidades y el potencial de aprendizaje de cada alumno y así podremos fundamentar las intervenciones más convenientes. 

   Lo cierto es que se nos "escapan"
 por todas partes. A no ser que un niño de problemas o que su familia tenga un especial interés, no se les evalúa y por lo tanto no se les detecta. Al no tenerlos identificados no se les atiende debidamente y pierden su posibilidad de explotar al máximo todo su potencial. Es decir, si no los identificamos y actuamos no les ayudamos a desarrollarse como deben y por lo tanto les impedimos ser felices. 

   Sería muy interesante realizar un programa de detección global a nivel escolar. Pero para ello se requiere un equipo de orientación potente o con ganas... y un 
equipo directivo muy implicado. Suele depender de los recursos económicos de los que disponga el centro. Aunque toda detección está relacionada con el tipo de actuación que se vaya a llevar a cabo después. Como es lógico, un centro que no tenga capacidad para actuar no va a estar interesado en ningún tipo de detección, ya que solamente sacaría a relucir su incapacidad de atención a todo su alumnado. Por lo tanto, el nivel de detección que tengamos dependerá del tipo de intervención que estemos dispuestos a llevar a cabo.

  Hemos tratado este tema de la infra-identificación de nuestro alumnado de alta capacidad en la sesión de #ConoceAACC #MeetGiftedness del jueves pasado en Twitter, bajo el hashtag específico de #AACCnumerosRojos. Demoledoras las cifras de alumnos identificados en cada comunidad autónoma en comparación con los que debería haber. Los parámetros que utilizamos para realizar los gráficos por comunidades fueron tres: 
1. El obsoleto 2,3% (desde hace ya 30 años aunque sigamos utilizándolo...)derivado del CI-130 que sigue siendo el temido punto de corte en muchas comunidades.
2. El criterio del 10% aportado según la definición de la NAGC (National Association for Gifted Children) y según F. Gagné, experto internacional.
3. El criterio del 15% según el modelo Renzulli, pero bien aplicado, ya que se ha malinterpretado para seguir utilizando el CI-130. Y pretendiendo ser conservadores, porque Renzulli alude al 15-20% del alumnado.


  Si atendiéramos únicamente a ese CI-130 deberían estar identificados alrededor del 2,3% de nuestros alumnos, y no llegamos ni de lejos. Pero es que, en realidad, estaríamos hablando de cerca del 15% de niños escolarizados que necesitan otro tipo de atención y no se la estamos dando. Por ejemplo, voy a comentar el caso de Navarra. De todos los alumnos matriculados en el curso 2015-2016, únicamente 286 han sido identificados como altas capacidades (200 hombres y 86 mujeres) Esto supone un 0,26% del alumnado. Como se puede observar, muy muy muy lejos del 2,3% y ya no te cuento del 10-15-20%... Según las estadísticas, en Navarra faltarían entre 2.262 y 16.329 alumnos por identificar, así, siendo fieles a los números... Pensando en cifras redondas, entre 2.000 y 16.000 alumnos de alta capacidad que no lo saben y por lo tanto no se les está atendiendo. Luego nos extrañamos de la fuga de talento... 
¡Pero si no lo atendemos porque ni siquiera lo estamos viendo!


   Y como decía antes, no queremos verlo porque si no, implicaría que deberíamos hacer algo. Y no hacemos nada porque apenas hay niños identificados. Es la pescadilla que se muerde la cola. 

    Deberíamos aplicar un protocolo de evaluación continua de todo el alumnado y  conocer sus puntos fuertes y menos fuertes, así como sus capacidades y su potencial de aprendizaje.  Una vez que sabemos qué tenemos entre manos, podemos desarrollar un estilo de enseñanza aprendizaje más acorde con lo que realmente necesitan. 

    Habrá niños que destaquen de una manera y otros de otra, pero una vez sabido, podremos potenciar sus fortalezas y ayudarles en sus debilidades. Habrá niños, 
más de los que pensamos a priori, que destacarán mucho. No les podemos olvidar. Ellos necesitan aprender también y requerirán otro ritmo. Es nuestro deber atenderles y no dejarles de lado porque no encajen en los parámetros del alumno medio. Ese que ya he comentado en otras ocasiones que no existe. 


Por lo tanto, es preciso identificar y conocer las  capacidades de todo nuestro alumnado. Una vez conocidas, es vital la atención a las necesidades educativas personales de cada uno. Esto implica la flexibilización y el enriquecimiento del currículo para adaptarlo a la velocidad de aprendizaje de cada niño. Así, sí conseguiríamos que fueran al colegio felices y con ganas de aprender. No podemos “estropear” ese ansia de conocimiento y aprendizaje de nuestros alumnos más capaces. Y de verdad que se apaga si ellos no son detectados y atendidos como necesitan.

Calendario #ConoceAACC #MeetGiftedness

   Hemos cambiado algo el orden de las sesiones por darle más coherencia al contenido expuesto. En breve lo actualizo!

   A continuación pongo el calendario previsto para las próximas semanas para que podáis organizaros y preparar vuestras intervenciones. 

   ¡Contamos con vuestra participación!

Abril 2018



Mayo 2018



Junio 2018


Julio 2018




   Con estos temas nos despediremos hasta el inicio en Septiembre del nuevo curso, así que aprovecha el verano para plantearnos ¿Qué otros temas te gustaría tratar? Sugiere tu tema con la etiqueta:


#ConoceAACC #TemAACCs


#ConoceAACC #MeetGiftedness

   Como avisé hace tiempo, he cursado el Experto universitario en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento que ha estrenado la Universidad Internacional de la Rioja, UNIR. Estaba emocionada en poder hacer esta especie de máster dada la calidad de los profesores. Lo impartían y dirigían nada menos que Roberto Ranz (https://robertoranz.com/) y Javier Tourón (https://www.javiertouron.es/) y contaba con Déborah Martín (de https://pedagogiaparaelexito.com/) y Marta Tourón (http://www.martatouron.es/) como profesoras de lujo.

   Han sido unos meses de mucha intensidad y trabajo compatibilizando colegio, familia y Experto pero estoy muy contenta del resultado. He aprendido muchísimo, me siento con muchas ganas de compartir todo lo aprendido y de ponerlo en práctica. De momento, la primera iniciativa es muy sugerente. Todo el grupo de la primera promoción nos hemos unido para sacar adelante un proyecto muy ilusionante. Se trata de juntarnos una vez a la semana en Twitter para hablar, comentar, exponer, consultar, informar... La idea es dar a conocer las Altas Capacidades y contribuir a eliminar todos los mitos que hay alrededor de las mismas. Una llamada de sensibilización hacia familias y docentes. Un espacio para compartir experiencias pero siempre desde lo último en investigación científica y avalado por los expertos en el tema porque en este campo hay mucha gente que da su opinión más basada en intuiciones o sentimientos que en hechos reales y corroborados científicamente.


   Todos los jueves a las 21:30 h (hora de España) conversaremos sobre altas capacidades y algunos de los temas relacionados con las Altas Capacidades que más preocupan al profesorado y las familias. 

   Estáis todos invitados a participar con vuestras dudas, preguntas, experiencias, conocimientos y comentarios con un objetivo didáctico para aprender y compartir entre todos desde el rigor, el coloquio y el debate constructivo.

   En nuestra primera sesión, Jueves 12 de Abril a las 21:30 h vamos a "romper el hielo" compartiendo nuestras experiencias y dudas básicas. Ya sea como docente, familia, profesional o curioso, te invitamos a participar bajo los hashtag:

#ConoceAACC   #MeetGiftedness   #ExperienciAACC


   Sigue cualquiera de estas cuentas para estar al día de estas conversaciones, y no olvides usar las etiquetas (#) para que tus comentarios, respuestas y retwitts, puedan ser seguidos por todos los interesados.

   Somos la 1ª Promoción del Experto en Altas Capacidades y Desarrollo del Talento de la UNIR, por orden alfabético:

@aacclarebelion
@AmparoSarri
@Anabelenmun
@angelscolell
@cbosch74
@EnekoLlinas
@EvangelinaAFdez
@franalro
@GoitiaAne
@GuaschTere
@IsabelRiveroR
@itziarlandibar
@jazmin_madrid
@JorgePG_81
@LAncizu
@leonor_collazos
@margasaul
@Maque_Salcedo
@martatxup
@mcra73
@merchejb1
@MonicaCortesAnd
@patrimaylo1
@PaulaFdezH
@pilarmontesluna
@Rosamve76
@TeresaMolezun
@Usoa75
@ventdecara
@yagoinmaculada 
@Xifo_x



#ConoceAACC

Todos los Jueves a las 21:30 hrs.

 Os esperamos a todos!  

Mejor no actuar...


   He oído bastante el siguiente consejo: que tenemos que saber que por mucho que hagamos, la etapa escolar para ellos es como un desierto, luego en la universidad suelen despuntar y es muy probable que ya en la vida laboral les vaya genial. Vaaale... pero... no me parece suficiente. No podemos estar pensando en que dentro de unos años por fin podrán aprovechar su vida, que mientras tanto tienen que aprender a “aguantar” y sufrir el no ir a su ritmo sino al que llevan los que les rodean. Los que defienden esta postura suelen preferir no identificar a los niños de alta capacidad para que no les etiqueten, total, “no se va a hacer nada...” Yo creo que es nuestro deber detectar todo el potencial que disponen y llevarlo al máximo de su rendimiento, retándoles y acompañándoles en su aprendizaje. 

   No hacer nada me recuerda al avestruz que entierra su cabeza. No hacer nada es de cobardes. Que no lo estemos atendiendo no significa que no esté ahí y no querer verlo es no hacer nada. De hecho, el niño seguirá razonando a su manera, pensando y relacionando cómo él sabe y cada vez le costará más entender el mundo que le rodea aislándolo de él. Por eso me parece necesaria y urgente la atención específica que ellos requieren. Si un peque ve mal u oye mal no vamos a esperar a que crezca y “se estabilice” su diferencia para atenderla, no?
   También hay quien piensa que, como no se puede esperar mucho de la etapa escolar... hay que aprovechar el colegio para trabajar y desarrollar otras virtudes. Esto en parte sí lo comparto. El colegio no es sólo para aprender cuestiones académicas, a mi modo de ver. Aunque la valentía, fortaleza, perseverancia, laboriosidad, orden, organización, generosidad, empatía y demás virtudes que se os puedan ocurrir (que son muchas!) pueden ir perfectamente relacionadas con el ámbito académico y la etapa escolar es la adecuada para adquirirlas. Ahora bien, el colegio ha de ir de la mano de lo que se viva y aprenda también en casa y viceversa. Si en casa se trabaja diferente que en el colegio, el niño está en medio y no va a saber por dónde tirar. Se educa principalmente en casa pero el colegio ha de ir en la misma línea y puede ayudar a reforzar lo aprendido en familia. 

   Lo más importante es que en familia se les entienda, en verdad a estos y a todos los niños. Todo niño ha de ver su hogar como su refugio de paz en el que pueden ser ellos mismos. Pero en el caso de niños de alta capacidad es aún más necesaria esa seguridad ya que fuera de casa van a estar expuestos siempre. El entorno más importante a trabajar es en casa, y eso les dará fuerzas para el día de mañana. Es lógico pensar que un niño que no encuentra cobijo en su hogar pueda tener problemas en el futuro y por el contrario, aunque se enfrente a muchas contrariedades, si sabe del apoyo de su casa, se verá más fuerte a la hora de afrontarlas. 

   Este apoyo incondicional toma aún más importancia en la adolescencia. Habrá que tener en cuenta que esta etapa ya de por sí tiene turbulencias y los niños de alta capacidad la viven aún con más intensidad. Este adolescente buscará siempre el regazo de sus padres, que le escuchen; es lo que necesita. Podemos o no estar de acuerdo con lo que él piense pero ha de saberse escuchado y entendido. Para ello hay que dedicarle tiempo, dejarle hablar, expresarse. Y no cuando a los padres nos venga bien, típica conversación preparada... sino cuando ellos lo necesitan, que puede ser mientras vamos en coche, o preparando la cena o cuando “menos bien” nos viene. 

   Ideal que papá y mamá vayamos a una y que siempre nos tenga a los dos para escucharle. Aunque a veces, como los padres podemos tener diferentes opiniones o sensibilidades, también podemos desempeñar un papel distinto cada uno y que de esta manera se enriquezca su educación. 

   Como podemos deducir de todo lo anterior, lo importante no es tanto lo que le “tengamos” que decir o aconsejar a nuestro hijo sino que estemos ahí para escuchar. Aún mejor, que él sepa que siempre vamos a estar ahí, que en casa se le va a entender y considerar como uno más. Es el entorno, espacio seguro en el que no es “el diferente” y donde puede ser tranquilamente él mismo, siempre. 

   Si no sabemos qué es lo que tenemos entre manos, ¿cómo vamos a poder actuar adecuadamente? Por eso animo a todos los que presientan que tienen cerca una joya como éstas, que se atrevan a identificarla y a poner toda la carne en el asador para que sean felices, que como padres y educadores es nuestro mayor deseo. 

Tomando cartas en el asunto



Hoy voy a sacar a la palestra posibles problemas que nos podemos encontrar con niños de alta capacidad en el colegio. A menudo están muy aburridos y se sienten diferentes a sus compañeros, pero ellos quieren encajar. Por lo que es habitual que desempeñen un papel que piensan que les ayudará. Pueden hacerse los payasos de la clase, ser gamberretes, retar a los profes, llamar la atención o por el contrario no querer destacar de ninguna forma. Para ello, si es necesario, dejan preguntas en blanco en los exámenes, responden mal a posta...

En cuanto a lo social, es común que les cueste relacionarse con los compañeros de su edad puesto que no comparten los mismos intereses. Pero como encuentren alguien con el que encajan, se aferran a esta persona y pueden ser muy absorbentes. Son típicamente de un solo "mejor amigo" y esto les puede llevar a sufrir muchas decepciones con los cambios en el concepto de amistad que experimentan los niños en etapa escolar.

Lo primero que hicimos una vez detectadas las altas capacidades en casa fue informarnos. De repente te salen amigos que son superdotados, o sus hijos, o que conocen a este u otro especialista. Con toda esa información recopilada comprendimos que el cableado del cerebro de estos niños es distinto. La tolerancia a la frustración también es diferente. Es difícil de manejar en muchas ocasiones.

Es muy importante que aprendamos a comprenderles y a desarrollar estrategias para poder dialogar con ellos y darles las explicaciones que requieran. Es una educación muy cansada porque hay que explicarles TODO. A veces les complace la explicación y otras veces no. Tienen que aprender que “hay unas leyes…” normas, etc. Son niños que se lo plantean todo. Los padres y sus educadores nos lo tenemos que tomar como un reto. Tienen un don y tenemos que ayudarles a explotarlo y sacarle partido. Si no lo hacemos, ese don se pierde y ellos sufren porque no puede utilizarlo. 

Es muy importante que interioricemos que ellos viven la vida con otros parámetros, que su razonamiento es distinto. Necesitan encontrar sus razones, que pueden no ser las que a nosotros nos parezcan las más lógicas. Para ello, al conversar les tenemos que hacer muchas preguntas y así entenderemos cómo piensan y cómo sienten: respecto a esto, ¿tú cómo te sientes?” Son niños que no se conforman fácilmente, hay que entender que según ellos, a menudo las cosas deberían de ser de otra manera. Necesitan mucha conversación y tenemos que escucharles.

También es muy importante que se conozcan a sí mismos, que sepan cómo son y que son diferentes a los demás niños de su clase. Hay que trabajar la negatividad con la que suelen enfrentarse a las cosas. Como no encajan en el patrón de su razonamiento, no les suelen gustar y podemos estar ante niños muy tristones y negativos.

Otro de los problemas más comunes en el colegio es la creencia de que no es bueno significarles entre sus compañeros. Que tienen que hacer lo mismo que todos y una vez hayan terminado pueden ampliar si quieren. Es muy habitual pero creo que no es acertado. Si un chaval es diferente, lo ideal es que cuanto antes él y sus compañeros, todo su entorno, lo sepan y puedan actuar con normalidad al respecto. Por ejemplo, un niño que lleva gafas, todo el mundo lo sabe y no se le va a poner a jugar al fútbol como a los demás sin tener en cuenta que lleva gafas. O para ir a clase de natación se le pondrán las lentillas o unas gafas acuáticas graduadas. Todo el mundo acepta que se le trate diferente porque es distinto, porque se ve. En el caso de las altas capacidadees el resto no lo ve, es algo que va por dentro y ellos pueden estar sufriendo mientras que el resto nos empeñamos en que “lo importante es que no destaque entre los demás”…

El problema más típico es enfrentarse a lo académico estrictamente. Como nunca han necesitado estudiar y piensan total, me acuerdo de todo, es súper fácil!”, pues no le dedican el tiempo adecuado y a veces se despistan, no se traen los libros siquiera... También puede ocurrir que, acostumbrados a los buenos resultados, cuando no llegan, lo oculten y solo comenten las buenas notas. En estos casos es importante trabajar con ellos la sinceridad y el orden. La verdad es que como suelen ser niños responsables podemos caer en la tentación de dejar de lado el tutelarles y enseñarles a organizarse. 

Como ya hemos dicho antes, estos niños tienen un don y es nuestra obligación ayudarles a llevarlo a su máximo potencial. Su felicidad depende de ello! 

Primeros indicios...


   Comienzo de curso y vuelta a la rutina... Aunque con estos niños no existe tal cosa! Voy a contar cómo empezó todo esto en nuestra casa. No había antecedentes de alta capacidad detectada en la familia y no nos lo esperábamos. Pero cierto es que Alicia es una niña que desde muy pequeña ha preguntado todo, se empezó a expresar de manera elaborada muy pronto, tiene una grandísima creatividad e imaginación y tenía algún que otro problema de socialización. Le encantaba estar con los niños que son o bien más pequeños que ella o con los mayores. Pero conforme fue creciendo pudimos apreciar que con los de su edad se aburría, siempre había problemas: nunca juegan a lo que a mí me gusta”, “todos quieren jugar a lo mismo menos yo, porque es un rollo, etc... Hasta ahí pensábamos que podía ser una niña caprichosa y negativa y que sería cuestión de ponerse más serios en su educación. 
  Cuando cumplió los 8 años y medio aproximadamente, empezó de repente y sin motivo aparente, a estar muy mimosa, a solicitarme a mí, su madre, directamente más mimos y atención palabras de la propia niña. Seguidamente desarrolló tics y empezó a presentar problemas de insomnio. Esto nos preocupó muchísimo y desde luego comprendimos que ese “algo” que le estuviera pasando había que detectarlo y pararlo de inmediato, porque ya no era una cuestión de ponerse duros con su educación. Había algo superior a ella, que no controlaba y que le estaba haciendo sufrir.

   Lo primero que hicimos fue consultarlo con su tutora que confirmó que sí que habían apreciado una extrema sensibilidad en ella y que había que decirle las cosas con delicadeza para que no le impactaran demasiadoLlama la atención que es una niña que en el colegio está contenta, sonríe, se esfuerza  y participa en todo. Que es muy expresiva y muestra interés en el aula, se presenta voluntaria... Es cierto que a final de curso se le observaron los tics pero apenas y solamente durante alguna clase. Sin embargo, es un rol que desempeña en clase para tratar de encajar. Luego cuando llega a casa está tristona y aburrida, pesimista y desanimada. Odia el cole y no quiere ir.
   Estaba claro que necesitaba ayuda y recordando la evaluación que le habían hecho a los tres años, pensamos que era el primer camino que debíamos explorar para ver qué le podía estar pasando. Un día me preguntó que por qué el cielo era de color azul. Le traté de dar una explicación de que si los gases, la atmósfera etc. y más o menos le  convenció. Pero al día siguiente volvió a preguntarme “mamá, me lo has explicado pero no el por qué es azul el color y no verde o rojo?” Estaba claro que ella necesitaba otro tipo de explicación, más completa y detallada de lo que yo había podido darle.
   Otra otra pregunta al salir del cole también nos puso alerta. Iba tristona y con la mirada baja y le estuve preguntando por cómo había sido su día, qué habían hecho… Y me dijo que habían aprendido el aparato respiratorio. Estas cosas solían apasionarle anteriormente y le dije: “¡Qué bien, cariño! Esto te gusta mucho, no? y me respondió: “no mamá, ¿para qué me sirve saber que tenemos pulmones y lo demás si no me explican cómo funcionan?” 

     Así que una relación de preguntas de este tipo y el recuerdo de esa evaluación de los tres años nos llevaron de cabeza al gabinete donde le han evaluado. Efectivamente, tras varias pruebas que le chiflaron, y sobretodo porque se perdió cole… salió que tenía unas muy altas capacidades. Nuestra hija se aburría soberanamente en el colegio y no quería ir. Celebraba cada fin de semana como si se tratase de fin de curso. Decía que todos los niños de su clase le trataban mal y que nadie quería ser su amigo. Obviamente esto lo investigamos a fondo y no era verdad. Ella no estaba viviendo la realidad y todo lo personalizaba en exceso. Cuando alguien decía que otra persona era genial, ella automáticamente deducía que como a ella no se lo habían dicho, que todos pensaban que ella era horrible. Tenía la autoestima por los suelos. 

    Gracias a Dios que se detectó pronto y pudimos ponerle solución. Comenzó a ir a una terapia semanal en la que le ayudaron a controlar ese estrés, a conocer y gestionar sus emociones y a manejar su frustración. Hicieron con ella y con nosotros varios ejercicios para tratar de ver el lado positivo de las cosas y para que saliera de esa negatividad en la que se había metido. 

    Un curso después es otra niña. Más alegre y con más herramientas puesto que se conoce más a sí misma. La idea de contar esto es que pueda ayudar a familias que se encuentran con esta historia por primera vez. Que se animen a buscar ayuda especializada, que los niños son esponjas y por muy mal y bajo que lo veas, cambian rápidamente con ayuda específica. Tenemos que tratar de sacar lo mejor de cada uno, porque tienen mucho que dar y es nuestro deber ayudarles a disfrutarlo!

EducaPassion

¿Por qué este nombre? y ¿por qué ahora?                             27 noviembre 2019    Mi relación con la docencia es ...